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LA DIÁSPORA AFRICANA
Capturados en África, los esclavos cruzaban el Atlántico. Hacían el viaje por el mar como mercancía: amontonados y bajo cubierta. Desembarcaban como cadáveres o como trabajadores de las plantaciones americanas. Muchos se dedicaron a moler azúcar, ese gusto indispensable para el paladar europeo. Sus dueños solían mutilarlos, azotarlos y asesinarlos.

El comercio de esclavos fue esencial para la economía atlántica. Pero la Independencia de Haití, esa inesperada consecuencia de la Revolución francesa, le dio un significado concreto y rotundo al debate sobre la libertad de aquellos africanos que fueron obligados, durante cuatro siglos, a hacer una diáspora por Occidente.